
Un equipo de astrónomos de Estados Unidos y Australia han descubierto las huellas de una monstruosa galaxia nunca vista hasta ahora y que, según la opinión general, no debería de existir. El «engendro» galáctico se encuentra en el Universo temprano, a una enorme distancia de la Tierra y se sitúa, por lo tanto, en una época cercana al Big Bang. La comunidad científica había considerado hasta ahora este tipo de galaxias como algo imposible, dada la falta de pruebas que demostraran su existencia.Esto supone un gran avance en el estudio de la formación de las mayores galaxias del Universo.

