
Por primera vez, los científicos lograban observar con telescopios y escuchar con ondas gravitacionales el mismo fenómeno cósmico, la fusión de dos estrellas de neutrones que formó una brutal kilonova en una galaxia a 130 millones de años luz. Esto fue descubierto por los observatorios LIGO y Virgo detectaron una posible señal de ondas gravitacionales, donde dos segundos después, el telescopio espacial Fermi de la NASA captó un estallido de rayos gamma que provoco que astrónomos de todo el mundo se pusieron en alerta y el fenómeno se convirtió en el evento astrofísico más estudiado de la historia